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Crónica de un viaje incierto: mi intento de regreso desde México

4 min de lecturaAdrian Barabino

Marzo de 2020 fue un mes que cambió la dinámica de los viajes a nivel global de un día para el otro. En ese entonces, me encontraba en México con un itinerario claro: tenía mi vuelo de regreso a Argentina programado para el 24 de marzo, con una serie de escalas que incluían Ciudad de México, Ciudad de Panamá, Lima, Santiago de Chile y, finalmente, Punta Arenas.

Sin embargo, la realidad cambió cuando el gobierno argentino anunció el cierre de fronteras. En ese momento, la preocupación principal no era solo el vuelo de regreso a casa, sino el efecto dominó que la medida podía tener en los países vecinos. La posibilidad de quedar varado en un aeropuerto internacional, lejos de casa y sin opciones de salida, se convirtió en una realidad tangible.

Mirá el video de la situación aquí: https://www.youtube.com/watch?v=NEFn5CUBnI4

La logística del caos: intentando reagendar vuelos

El domingo 15 de marzo fue el inicio de una serie de gestiones frustrantes. Pasé horas intentando comunicarme con las aerolíneas involucradas. El plan original incluía:

  • Copa Airlines: El tramo desde Ciudad de México a Lima, haciendo escala en Panamá.
  • JetSmart: El tramo desde Lima hasta Santiago de Chile.

El problema no era solo la falta de atención telefónica —en Copa Airlines estuve más de 15 minutos esperando sin respuesta—, sino la falta de claridad por parte de las empresas. En el caso de JetSmart, a través de sus canales de atención en Facebook, me informaron que debía pagar un recargo por realizar cambios en el pasaje, algo que, en un contexto de emergencia sanitaria, resultaba poco coherente con las políticas de flexibilidad que se esperaban.

El factor Lima y el cierre de fronteras en Perú

La situación se volvió crítica cuando Perú confirmó el cierre total de sus fronteras. Mi intención era adelantar el vuelo para llegar a Lima antes del plazo límite y poder conectar hacia Chile. El miedo a quedar atrapado en el aeropuerto de Lima era real, ya que el riesgo de que los vuelos de conexión fueran cancelados o que se prohibiera el tránsito de pasajeros era muy alto.

En esos días, la incertidumbre psicológica fue tan fuerte como la logística. Incluso investigué la posibilidad de comprar un vuelo directo de Ciudad de México a Buenos Aires, pero el costo era tres veces superior al valor del pasaje original, rondando los 1000 dólares. Fue un momento de mucha tensión donde las alternativas se reducían minuto a minuto.

Consideraciones sobre la gestión de crisis en viajes

A partir de esta experiencia, hay algunos puntos clave que todo viajero debería tener en cuenta ante situaciones de fuerza mayor que afecten el transporte aéreo internacional:

1. El contacto con las representaciones diplomáticas

En mi caso, el consulado argentino se puso en contacto conmigo por correo electrónico. Es fundamental estar registrado en el consulado del país de origen si uno se encuentra en el exterior durante una emergencia. Ellos pueden brindar información sobre vuelos de repatriación o cambios en las normativas de entrada.

2. La fragilidad de las escalas

Cuando un viaje incluye múltiples escalas en diferentes países (en este caso, Panamá, Perú y Chile), el riesgo se multiplica. Cada país tiene su propia soberanía y toma decisiones de manera independiente. Depender de tres o cuatro gobiernos distintos para poder llegar a destino hace que el plan de vuelo sea extremadamente vulnerable.

3. La importancia de la paciencia en canales digitales

Aunque la frustración es natural cuando las líneas telefónicas están colapsadas, los canales de atención por redes sociales (Facebook, Twitter) a veces ofrecen una trazabilidad más clara de los reclamos, aunque la respuesta sea lenta. Es vital guardar toda la documentación, capturas de pantalla y números de reclamo.

Reflexiones finales

La sensación de estar “varado” es una de las experiencias más intensas que puede atravesar un viajero. No se trata solo de la pérdida de dinero o de tiempo, sino de la incertidumbre de no saber si vas a poder volver a casa. La recomendación principal en situaciones así es mantener la calma, buscar fuentes oficiales de información y priorizar siempre la seguridad personal por encima de cualquier plan de viaje preestablecido.

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