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Probando chapulines en Ciudad de México: una experiencia tradicional

4 min de lecturaAdrian Barabino

En mis últimos días en Ciudad de México tenía una misión pendiente: probar chapulines. No es un invento para turistas: es un snack tradicional, muy común, y en México se come sin drama. Para alguien que viene de afuera, igual, es de esas cosas que te hacen dudar dos segundos… y después las probás igual.

Este video es corto, pero la experiencia suma: es un pedazo chiquito de gastronomía local que vale la pena sumar al viaje.

Ver video: Comí chapulines en CDMX

¿Qué son los chapulines?

Son saltamontes (insectos) que se consumen mucho en México. Se suelen comer fritos, a veces con toques picantes, y es muy habitual acompañarlos con cerveza. No es un plato “de museo”: es comida de todos los días en muchos contextos.

Si venís con la cabeza de “probar insectos = rareza”, conviene cambiar el chip: acá es normal. El desafío es más psicológico que gastronómico.

Cómo fue el momento

Estaba con amigos (entre ellos Dnyan) y ahí estaban: una porción de chapulines a la vista. El precio en ese momento fue de 35 pesos mexicanos por la porción (referencia de abril 2019).

Confesión honesta: no los miré mucho. Son bichos, y si te quedás mirándolos demasiado, te trabás. La estrategia fue simple: menos observación, más mordisco.

Lo primero que notás al comerlos es la textura: muy crujientes. Están fritos, así que no tienen nada que ver con la idea de “insecto blando”. Se sienten más como un snack salado y crocante —de esos que van perfecto con una cerveza fría— que como algo “raro” en la boca.

¿Sabor extremo o picante salvaje? En lo que probé, la sensación dominante fue esa crocancia de frito y el perfil de snack. Si te gusta lo salado y lo crujiente, el salto mental cuesta más que el sabor en sí.

Por qué vale la pena probarlos (aunque te den cosa)

Hay experiencias de viaje que no son “imperdibles” en el sentido de checklist turístico, pero sí suman para entender el lugar. Los chapulines entran en esa categoría.

  • Es comida real, no solo atracción.
  • Es barata (35 MXN en 2019 por una porción para probar).
  • Te saca del modo “solo tacos y guacamole” y te mete un poco más en la cultura alimentaria local.
  • Si estás a horas de irte —como me pasó a mí— es el tip típico de “antes de irme, esto tengo que hacer”.

No hace falta convertirte en fan. Alcanza con probarlos una vez, sin dramatizarlo.

Tips prácticos si te animás

  • No los mires demasiado. Suena a chiste, pero ayuda.
  • Pedí porción chica primero. Alcanza para la experiencia.
  • Acompañalos con cerveza. Es la combinación más natural del contexto.
  • Esperá fritos. Eso define textura y sabor.
  • Mercados y puestos son el escenario típico; no necesitás un restaurante fancy para esto.
  • Si hay opción picante, preguntá el nivel: México no suele ser tímido con el chile.

Contexto del viaje

Esto fue cerca del final de mi paso por México en ese viaje. Ya había recorrido bastante y me faltaba cerrar con algo muy local. Al día siguiente seguía con planes con amigos; ese día, chapulines y listo.

Si estás armando tu propio recorrido por CDMX, sumá esto como una parada corta: no te consume media tarde, no te rompe el presupuesto y te deja una anécdota real.

Qué no esperes (para no frustrarte)

Un short de chapulines no es una clase de entomología ni una guía de mercados. Tampoco te va a dejar con una lista de “los 10 mejores puestos”. Lo que sí te deja es la sensación real: se ven como insectos, se comen como snack, y el nervio se te baja en el primer bocado si no te quedás mirándolos.

Tampoco esperes que “sepan a pollo” ni a ninguna analogía forzada. La referencia más útil del momento es otra: crocante + salado + cerveza. Con eso alcanza para decidir si lo sumás a tu checklist gastronómico de CDMX.

¿Te animarías?

Si nunca comiste insectos, el nervio es normal. Mi consejo: tratá de no pensarlo como “desafío extremo” y pensalo como snack local. Crujiente, frito, barato, y muy mexicano.

Si estás armando un día de mercados en la ciudad, esto puede ser una parada de cinco minutos que después contás durante años. No hace falta más ritual que eso.

¿Ya los probaron o todavía están en modo “ni en pedo”? Los leo en los comentarios. Y si querés ver la reacción en vivo, el video está arriba.

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