Viajar en septiembre de 2021 no era tarea sencilla. Con el mundo todavía lidiando con las restricciones por el COVID-19, mi viaje desde Río Gallegos hacia Los Ángeles se convirtió en una verdadera odisea de más de 30 horas. A continuación, les comparto cómo fue el recorrido, los desafíos logísticos y qué cosas tener en cuenta si te toca viajar en contextos de alta complejidad.
Mirá el video completo de esta travesía acá.
El inicio del recorrido: desde el sur hacia Buenos Aires
Todo comenzó cuatro días antes de llegar a destino. Salí desde mi ciudad, Río Gallegos, hacia Buenos Aires, donde tuve que realizarme un test de PCR y cumplir con los requisitos sanitarios vigentes en aquel momento. El plan de vuelo era exigente: Buenos Aires – Santiago de Chile – Bogotá – Los Ángeles.
Para llegar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, utilicé un servicio de transporte público que resultó ser muy eficiente: cuesta unos 40 pesos y tarda menos de una hora, una alternativa mucho más económica que un taxi, que en ese entonces rondaba entre los 10 y 15 dólares (aprox. 2.000 pesos).
Trámites y escalas: los momentos de tensión
Viajar en pandemia implica tener toda la documentación a mano. Mi recomendación, basada en lo que aprendí de otros viajeros como Sir Chandler, es tener instaladas las aplicaciones de todas las aerolíneas. En mi caso, con la app de Sky Airline ya tenía mi boarding pass, lo que facilitó mucho el proceso.
Sin embargo, no todo fue fluido:
- El control en Ezeiza: Al momento del check-in, me informaron que mi test de antígenos no era válido para ingresar a Estados Unidos. Fue un momento de muchísima tensión donde pensé que el viaje terminaba ahí mismo, pero tras insistir y verificar, finalmente me permitieron embarcar.
- Escala en Santiago de Chile: Solo pude estar en tránsito (máximo 24 horas). Pasé unas seis horas de espera, intentando trabajar en el aeropuerto.
- Escala en Bogotá: Aquí enfrenté otro obstáculo crítico. Al intentar abordar, me pidieron el pasaje de regreso. Como mi plan era cruzar la frontera hacia México por tierra (desde San Diego hasta Tijuana), no tenía un ticket aéreo de salida. En la desesperación por no perder el vuelo y sin poder recibir los SMS de confirmación bancaria para comprar un pasaje de bus, terminé comprando un vuelo de salida hacia México para poder subir al avión.
Tips de supervivencia en aeropuertos
Después de más de 30 horas sin dormir bien, el cansancio se vuelve un factor determinante. Aquí algunos puntos clave de mi experiencia:
- Duty Free en Ezeiza: Es una excelente opción para compras específicas. Al tomar el dólar oficial y no aplicar los impuestos del 65% (dólar turista), los precios son mucho más competitivos. Por ejemplo, un perfume que en el mercado local podía costar 12.000 pesos, en el Duty Free se conseguía a 7.700 pesos.
- El desafío de las máquinas expendedoras: Tuve una mala experiencia en Santiago con una máquina que no entregó el producto. Si les pasa, busquen el contacto de atención al cliente de la empresa; en mi caso, me devolvieron el dinero tras el error de lectura.
- Protocolos de barbijo: Atención con las regulaciones de cada país. En Colombia, por ejemplo, exigían barbijos quirúrgicos específicos. Si no tenés el correcto, te obligan a comprar uno en el aeropuerto.
- Salones VIP: Evalué pagar un pase de día (aprox. 30 dólares) para descansar, pero al verificar que muchos solo ofrecían sillones reclinables y no camas, decidí no hacerlo.
Más videos de esta serie
Si te interesa seguir el recorrido completo de este viaje por la costa oeste, podés ver la lista de reproducción aquí:
Llegar a Los Ángeles fue un alivio inmenso después de tantos sobresaltos. Los viajes a veces tienen estos imprevistos, pero la clave es mantener la calma y tener todos los papeles ordenados. ¡Gracias por acompañarme en esta crónica!
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