Durante mi paso por la Ciudad de México, me propuse un objetivo que para cualquier argentino que viaja es casi una misión sagrada: hacer un asado. No solo logré concretarlo, sino que terminé cocinando para más de 20 personas de cuatro continentes distintos en el hostel donde me alojaba.
Les comparto esta experiencia, cómo logré organizarlo y por qué elegir el alojamiento correcto fue clave para que esto fuera posible. Pueden ver el video de esta experiencia acá.
La importancia de elegir bien dónde alojarse
Durante un mes y medio estuve alojado en un hostel en el centro de la Ciudad de México llamado Casa Pepe. Fue una gran elección por varios motivos técnicos que, para alguien que viaja mucho, son fundamentales:
- Conectividad: La calidad del Wi-Fi era excelente, algo que no siempre se encuentra en alojamientos compartidos.
- Limpieza: El mantenimiento del lugar era impecable.
- Costo: Era una opción muy accesible para la ubicación y los servicios que ofrecía.
- Infraestructura: Tenía parrilla.
Parece un detalle menor, pero para mí era indispensable. En los departamentos donde me había quedado anteriormente no contaba con este espacio, por lo que me tenía que conformar con cocinar carne a la sartén. Poder usar una parrilla no solo me permitió mejorar la calidad de mis comidas, sino que abrió la puerta a compartir mi cultura con otros viajeros.
Organizando un asado multitudinario
La primera vez que hice asado fue algo más íntimo, con un grupo reducido que incluía a un español, un mexicano, una peruana y un chino. Sin embargo, la experiencia tomó otra dimensión cuando decidí organizar uno oficial con el apoyo del staff del hostel.
Cocinar para más de 20 personas requiere una logística mínima para que todo salga en tiempo y forma:
El menú
Para mantener la esencia de un asado argentino, organicé la compra de insumos básicos:
- Cortes de carne: Elegí tiras de asado de vaca, matambre y algo de cerdo.
- Opción vegetariana: Es fundamental considerar a todos los comensales. Preparamos morrones rellenos con huevo y brochetas de vegetales.
Logística y tiempos
La parrilla del hostel era de dimensiones reducidas, por lo que la gestión del fuego fue clave. Empezamos el proceso muy temprano, alrededor de las 16:00, para lograr que toda la comida estuviera lista para servir entre las 17:00 y las 18:00. La coordinación con el personal del hostel fue fundamental para que la logística de los cubiertos, el espacio y la limpieza fluyera sin problemas.
Más videos de esta serie
Si te interesa conocer más sobre mi paso por Norteamérica, podés ver el resto de los videos de este recorrido en esta playlist: Viaje a Norteamérica 2019.
Reflexiones sobre la experiencia
Hacer un asado a tantos kilómetros de casa fue una de las mejores formas de conectar con gente de todo el mundo. Además de la comida, el proceso de cocinar y explicar qué estábamos haciendo sirvió como un puente cultural increíble. Fue una oportunidad para practicar idiomas y conocer historias de vida de personas de distintos continentes, todo alrededor de una parrilla.
Si tenés la oportunidad de alojarte en un lugar con cocina o parrilla durante un viaje largo, te recomiendo aprovecharlo. No solo ayuda a ahorrar en presupuesto, sino que genera momentos memorables que van más allá de la simple visita turística.
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