Volver a El Chaltén siempre es una alegría. En esta oportunidad, mi visita fue en marzo de 2022, un escenario totalmente distinto al que viví el año anterior. Si en pleno invierno de 2021 el pueblo se sentía tranquilo y bajo el impacto de la pandemia, esta vez me encontré con un destino vibrante, con el turismo internacional ya reactivado y todos los servicios a pleno funcionamiento.
Mirá el video de mi recorrido por El Chaltén acá.
El ambiente en El Chaltén
El Chaltén, conocido como la Capital Nacional del Trekking, es un lugar que nunca deja de sorprenderme. Una curiosidad que siempre vale la pena mencionar es el origen de su nombre: en idioma aonikenk, la lengua de los tehuelches, Chaltén significa “montaña que humea”. Es un destino donde el clima manda; muchas veces los viajeros pasan días sin poder ver el cerro debido a la nubosidad constante, pero esta vez tuve la suerte de que el tiempo me acompañara lo suficiente para disfrutarlo.
A diferencia de mi viaje anterior, lo que más me impactó fue la cantidad de gente. El colectivo que me trajo desde El Calafate venía lleno, principalmente con turistas extranjeros, lo cual marca una diferencia enorme respecto a la “nueva normalidad” de años anteriores.
Logística: cómo llegar y moverse
Para llegar a El Chaltén, la ruta es un espectáculo en sí mismo. El tramo que se hace por la Ruta 40 y luego el desvío por la Ruta Provincial 23 es imperdible. Durante el trayecto vas bordeando ríos de un color turquesa increíble, como el río Santa Cruz y el río La Leona. La estepa patagónica, con sus paisajes infinitos, hace que el viaje se pase volando.
Transporte y frecuencias
Para quienes planeen el viaje, los horarios de los colectivos desde El Calafate suelen ser constantes. Hay servicios diarios en distintos horarios: a la mañana, al mediodía y a la tarde (alrededor de las 15:00 hs). Es importante tener en cuenta que, si bien los vuelos a El Calafate pueden variar mucho de precio (he visto opciones desde los 17.000 hasta los 30.000 pesos en esa época), el tramo en bus es la opción más práctica y económica una vez en la región.
Comidas, precios y vida social
El Chaltén es un pueblo chico, lo que lo hace muy fácil de recorrer caminando. En marzo, la oferta gastronómica estaba funcionando al 100%. Un consejo fundamental: siempre tengan efectivo encima. La conectividad en el pueblo puede ser inestable y no siempre vas a poder pagar con tarjeta o tener señal de celular para transferencias.
Mis paradas recomendadas
- Black Pepper: Está ubicado justo frente a la terminal de ómnibus. Es un buen lugar para sentarse, trabajar si tenés suerte con el Wi-Fi y comer algo rico. Probé unos langostinos que estaban muy bien.
- Rancho Grande: Un clásico hostel donde he parado varias veces. Es un punto de encuentro ideal para comer algo contundente, como una buena milanesa, y compartir con amigos.
- Matilda: Un resto-bar con impronta cultural que suele tener espectáculos en vivo.
- Cocina Mexicana: También hay opciones variadas; probé unos tacos con michelada que estaban muy bien logrados, con precios similares a los que podés encontrar en El Calafate.
Presupuesto orientativo (Marzo 2022)
Para tener una referencia de los costos de aquel entonces:
- Cerveza: Las pintas en happy hour (generalmente de 17:00 a 19:00 hs) rondaban los 300 pesos, mientras que el precio normal estaba entre 400 y 450 pesos.
- Cena: Una comida completa por persona salía entre 2.000 y 2.500 pesos, aunque siempre hay opciones más económicas dependiendo de dónde elijas comer.
- Platos específicos: La milanesa en Rancho Grande costaba unos 1.500 pesos, y el crumble de manzana con cerveza oscura andaba cerca de los 1.000 pesos.
Actividades y senderismo
Más allá de la vida social, vine a caminar. Uno de los puntos más accesibles y lindos es el Chorrillo del Salto, que está a unos 3 kilómetros del centro. Es una caminata muy sencilla de aproximadamente una hora, ideal para hacer si tenés poco tiempo o si el clima no está para hacer un trekking de montaña más exigente.
También aproveché para visitar el puente del río de las Vueltas, un lugar hermoso para relajarse y almorzar algo al aire libre. La clave en El Chaltén es saber adaptarse: si el día amanece nublado, siempre hay un rincón en el pueblo para tomar un café o una cerveza, y en cuanto despeja, hay que salir a aprovechar los senderos.
Reflexiones finales
Esta visita a El Chaltén fue especial porque pude ver el pueblo en plena temporada alta, con su energía característica y el movimiento que le da el turismo internacional. Haber estado en épocas de restricciones y verlo ahora, con todos los locales abiertos y la gente disfrutando, es una gran satisfacción. Si están planeando viajar, mi recomendación es que reserven con tiempo y se preparen para desconectar, ya que la señal de celular es limitada, lo cual, honestamente, es parte del encanto de este lugar.
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