ExperienciasRío Gallegos

Hacer las compras en Río Gallegos durante la cuarentena: mi experiencia

3 min de lecturaAdrian Barabino

En este post les quiero compartir cómo era la dinámica de abastecimiento en mi ciudad, Río Gallegos, durante los meses más estrictos de la cuarentena por el COVID-19. La idea es mostrarles cómo funcionaban los protocolos de seguridad en los comercios y qué panorama encontré en las góndolas en cuanto a stock y precios.

Pueden ver el video completo de mi visita al supermercado acá:

Recorrí un supermercado en cuarentena en Argentina

Protocolos de ingreso y organización

Durante esa etapa, la organización para ingresar a los comercios no era libre. En Río Gallegos, se implementó un sistema basado en la terminación del DNI para controlar la circulación:

  • Lunes, miércoles y viernes: Ingresaban personas con DNI terminado en número par.
  • Martes, jueves y sábados: Ingresaban personas con DNI terminado en número impar.
  • Domingos: El acceso era permitido para ambas terminaciones.

Al llegar al supermercado, el ingreso estaba estrictamente delimitado. Se definían espacios de espera y había un límite de capacidad para el interior del local, lo que generaba filas largas afuera. Sin embargo, una vez adentro, el flujo de gente estaba controlado y se mantenía una distancia prudencial. Lo mismo sucedía al momento de pagar: las filas para las cajas eran obligatorias y requerían paciencia, aunque en mi experiencia personal, la espera no fue excesiva.

Situación de las góndolas y abastecimiento

Uno de los puntos que más curiosidad generaba era si había faltantes de productos básicos. Si bien al principio de la pandemia hubo situaciones de desabastecimiento, para el momento en que grabé el video la situación estaba bastante normalizada. Eso sí, existían restricciones de compra por persona en algunos artículos específicos, como la harina, para evitar el acopio excesivo.

Precios y variedad de productos

Haciendo un repaso por los precios que encontré en aquel entonces, les comparto algunos ejemplos:

  • Aceite: Había variedad de marcas y estilos, con precios que rondaban los 460 pesos.
  • Harina: Los precios variaban según la marca, encontrándose desde los 33 pesos hasta los 120 pesos en opciones más estándar.
  • Leche: El litro variaba entre los 80 y 130 pesos.
  • Dulce de leche: Un infaltable que siempre destaco.
  • Snacks: Había muchas opciones de marcas propias del supermercado, que resultaban muy económicas. Por ejemplo, bolsas de snacks de 130 gramos a 83 pesos.
  • Cervezas: Se encontraban opciones de cervezas artesanales y comerciales. Los six-pack de marcas como Heineken o IPA rondaban los 400 pesos.

Un dato interesante es que, en muchos casos, comprar los formatos más grandes no siempre resultaba más barato por kilo. Por ejemplo, al comparar bolsas de harina de 5 kilos, el precio por kilo terminaba siendo superior al de comprar unidades individuales. Es un ejercicio que siempre recomiendo hacer al momento de comparar precios en góndola.

Más videos de esta serie

Si te interesa ver cómo vivimos ese período y otros recorridos, podés ver mi lista de reproducción acá:

Vlogs de Cuarentena

Reflexión final

En aquel momento, Río Gallegos se mantenía con una situación sanitaria relativamente controlada, con muy pocos casos registrados. Con el paso de las semanas, la situación fue evolucionando hacia una mayor flexibilización, permitiendo la apertura de locales comerciales, cervecerías y restaurantes bajo protocolos estrictos de horario y aforo. Fue una etapa de adaptación constante donde la prioridad fue siempre el cuidado mutuo.

¿Cómo vivieron ustedes esos cambios en sus ciudades? ¿Tuvieron que adaptarse a estas medidas de restricción de circulación y uso de tapabocas? Los leo en los comentarios. No olviden suscribirse al canal para más recorridos y experiencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *